4 de noviembre de 2012
A saber
Besé el miedo cuando estaba a punto de desbocarse por mis manos temblorosas y frías. Desde la ventana podía notar como a mis espaldas la nostalgia inundaba cada rincón de la habitación, exactamente igual que tu olor cada vez que entrabas a ella. Nunca te enseñaron que a las teclas del piano no hay que aporrearlas, sino comprenderlas. Mis recuerdos buscan un refugio eficaz antes de que llegue el Diciembre que los queme. Pero lo que no se sabe es que están fenixiados, vuelven a reaparecer cada vez que los hago cenizas. Y quizá no fuimos todo lo que nos hubiera gustado ser, pero al menos soñamos que luchábamos por nosotros mismos.
Y es que, a estas alturas, nunca vi odiar con tanta dulzura ni amar con tanto despotismo, a pesar de que sólo era una coraza en la que poder refugiar los complejos que nunca fui capaz de mostrar pero siempre tuve. No me llames si sabes que mis labios están silenciados para los tuyos. No me digas que chille sabiendo que mis ojos han visto un mundo diferente al que has visto tú.
Te aseguro que no sonreirías si vieras la culpa que aplasta nuestras espaldas mientras baila encima de estos omoplatos. Tanto amor sólo servía para poder encontrarnos con el tiempo y decir 'Esa cara me resulta familiar' de manera que camufle nuestro 'Esa cara me jodió la vida'. La conciencia está exprimiendo cada parte de nuestra cabeza con intenciones de sacar aquellas respuestas que nunca supe dar porque simplemente nunca tuve.
Y yo soy yo, pero tú a saber qué eres en estos momentos.
http://soundcloud.com/sloamadriz
Sloa.
31 de agosto de 2012
Amanece
Escribir hasta que el cuerpo aguante, hasta dejar de conocerme, tanto que no recuerde ni mi nombre ni lo que fuiste.
Las verdades a la cara duelen, como saber que te quiere pero que nada es como antes.
Sólo quiero que me cures las heridas con sonrisas o la boca, que te olvides de mis malos días y mis noches entre estrellas, que no sepas a lo que aspiras para no ponerte un límite y que sueñes que estoy dentro de tus ojos e ilusiones.
Que no te olvides, que no pares de sonreír y recordar momentos, que no te controle el tiempo y aprendas a valorar lo que te importa (lo que nos importó).
Nos rompió lo mismo aunque de distinta manera, ya no sonrío al recordarte y tú... tú apenas recuerdas.
El techo sabe todos mis problemas, pero nunca ayuda y sus ojos han visto más que cualquiera, pero no dicen nada.
Las personas no cambian, sólo lo hace lo que las rodea, las heridas no se curan con alcohol, sólo hay que sacar la nostalgia.
Quemar mis letras, arder con tus pupilas, y ver amanecer de nuevo a través de la ventana.
http://soundcloud.com/sloamadriz
Sloa.
27 de junio de 2012
Empecemos de Cero
A medida que pasa el tiempo, nos damos cuenta de que el mundo no cambia y que sólo cambiamos las personas. Cada una de nosotras tenemos nuestro propio punto de vista de todo lo que nos rodea. Y ahí es cuando apareces tú, con tus ojos color 'Me gusta que me sonrías', dispuestos a cambiar mi manera de ver el mundo.
Y que no te preocupes si no sabes qué camino escoger. Tú súbete a mis pies y bailemos al mismo ritmo. Compartamos más que una vida: compartamos un sentimiento. Y sé, que las personas felices son las mismas personas que supieron aprender de sus errores y rectificaron en su momento. Eh, que yo también sé bailar sin necesidad de subirme a los pies de nadie, pero resulta más reconfortante saber que el ritmo es marcado por ti y por mí. El tiempo nos consume de tal manera que no nos damos cuenta de que los mejores momentos sólo se viven una vez en la vida, y que las emociones tan sólo son pasajeras por mucho que nos duela.
Estoy rompiendo mi vida, al igual que las zapatillas.
Por cierto, se me olvidó decirte que se me olvidaron los pasos de baile. Empecemos de Cero.
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Sloa.
7 de junio de 2012
Sonrisas de pega
Tiempo, tiempo es lo que me falta. Me falta el tiempo que empleé en buscar cambios que ni siquiera se plantearon. Cerré la puerta por fuera, porque lo que había dentro me aterraba, pero se me olvidó que por dentro también existía cerradura, y que todo aquello saldría tarde o temprano. Mira el cielo, ¿acaso es más grande que lo que sentimos? Ni tu mundo ni mi mundo son lo suficientemente grandes como para hacer que no nos soñemos.
Mis pies no están hechos a una medida exacta para calzar tu vida. No sé por qué nos empeñamos en dejarlo estar, si con sólo tus ojos seríamos capaces de controlar aquello que fuese movido por el corazón.
Y puedo pararme a notar como el mundo gira, mirando las nubes y el reloj de mi muñeca, mientras sigo perdiendo el tiempo a pesar de todo.
En verdad, no sé porque hay tanta diferencia entre tus sueños y mis sueños, si al final y al cabo soñamos lo mismo. Supongo que tus ojos no están hechos para soportar mis decepciones. Tan sólo somos todos sonrisas de pega.
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Sloa.
13 de mayo de 2012
Promesas emocionales
Mírame, el reloj me está apretando el cuello y amenaza con dispararme. No le tengo miedo a él, sino a los problemas que trae consigo cada vez que entablamos conversación. Estoy harta de aparentar que la sonrisa está entera, mientras que por la parte de atrás sólo hay rotos y descosidos que si te fijas, no se ven a simple vista.
Sus ojos me están enfocando como si del objetivo de una cámara 'Réflex' se tratasen. Pero ahí estoy yo, para decirme a mí misma que las cosas malas no cambian nunca, pero que tampoco suelen ir a peor.
'Joder Andrea, estás loca' me dijo, y qué razón tenía.
Sloa.
17 de abril de 2012
¿Qué te pensabas?
Oye, no me mires así. ¡Claro que estoy hablando de aquella lámpara! ¿Qué te pensabas?.
''Que Andrea es la que vive, Sloa la que reflexiona''
Sloa.
28 de marzo de 2012
Todo va a salir bien

Solía recorrerse cada sábado de arriba abajo la calle de la casa dónde vivía, aún sabiendo que había salido. Se sentaba al final de la barra del bar sola, sin mirar a nadie y se limitaba a remover los hielos de aquella copa de Hendricks con su dedo índice mientras pensaba en tercera persona. Sí, con el mismo dedo con el que dibujó en su espalda planes de futuro los cuáles nunca se llegaron a desarrollar. Se tumbaba en el césped donde rieron por última vez mientras miraba hacia las nubes pensando que a lo mejor podría haber sido eterno. Recordaba como sus labios tuvieron la osadía de besar y rechazar el cielo mientras decía ‘Mi cielo está abajo, a su lado’. Se le aceleraba el corazón cada vez que cruzaban miradas y se limitaba a soñar con los ojos abiertos cada vez que hablaban de recordar. Sentirla era su pasatiempo preferido en los días que más necesitaba una sonrisa y un ‘Todo va a salir bien’. Pero nada salía bien, nada iba bien a pesar de todo.
Solía relacionar todo lo que le rodeaba con su figura. Sus manos la echan de menos, incluso su almohada la echa de menos. Renunció a varias oportunidades que le hubieran hecho también sonreír, pero ella estaba obsesionada con sonreír solamente de la manera en la que le hacía sonreír su amor. No sabe qué día fue el último, ni la hora exacta a la que sus labios se sellaron para terminar con todo. Ni siquiera sabe dónde aprendió a sonreír por fuera mientras estaba rota por dentro. Su problema fue que nadie le dijo que levantarse tras caerse es más digno que arrastrarse para intentar conseguirlo.
Pero después de todo, el mundo sigue girando aunque no esté a su lado y lo sabe, a pesar de que intente girarlo al revés para poder recuperar todo aquello.
Foto: Eva Blanco.
Sloa.
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