20 de marzo de 2012

Ojeras


Hace tiempo aprendí que quejarme de las ojeras no iba a hacer que desaparecieran. También aprendí que todo lo aparentemente grande tiene detrás un gran esfuerzo. Porque ni siquiera las torres más altas de Madrid se han construido solas. Yo sé que tú también tienes ojeras, y que le hacen sombra a tu mirada, a esa maldita mirada que sabe atraparme y no dejarme marchar en momentos decisivos.
A veces miro al pasado y me río por no poder cambiarlo. ¿Sabes? las llagas de los nudillos explicaban más cosas de las que creías. Sabías de sobra que el mundo no giraba en torno a ti, pero yo te hacía creer lo contrario para que fueras feliz mientras durase todo aquéllo. Creo que lo de chillar en silencio duele casi tanto como recordarte y saber que no te tengo cerca, a pesar de que me sonrías muy a menudo. Yo solía mirar el segundero rogándole que me prestara más tiempo para poder sentirte, pero me he dado cuenta de que el tiempo ni cura ni ayuda, sino que sólo agobia. Dame calor en tardes de manos congeladas y nariz roja. Dame confianza en noches tensas de ojos rojos.
Tanta montaña rusa me está mareando, pero yo sigo sin bajarme, porque sé que si lo hago voy a acabar arrepintiéndome.


Sloa.

10 de marzo de 2012

Lo sabemos.


Escribiría en pentagramas el sonido de su voz y de su cuerpo en contacto con la luz de mi flexo a altas horas de la madrugada. Viajaría no cientos, sino miles de kilómetros por encontrarte… no, mejor por encontrarme a mí. Me perdí hace tiempo, y créeme que lo volvería a hacer, aunque suene pesimista. Perderme para intentar encontrarme... incluso suena algo irónico. Sabes que te compraría el tiempo, pero lo malgastarías en hacer promesas para después poder romperlas. También eres consciente de que te compraría el cielo de madrugada, aunque no hace falta, porque sabes de sobra que tú brillas más que cualquiera de las estrellas que están en él, a pesar de que no te lo diga muy a menudo. Sabes que construiría mi sonrisa a partir de la tuya, pero sería inútil porque incluso la persona más feliz deja de sonreír en algún momento del día. Y es que no tengo demasiadas cosas que decirte, porque tú lo sabes. Yo lo sé. Lo sabemos.

Foto: Eva Blanco.


Sloa.

27 de febrero de 2012

Para quien tú quieras


Todo es más complejo de lo que ves, ¿no te das cuenta?. Es como dejarlo todo por unos simples planes de futuro mal hechos. Como tensar la cuerda pensando que jamás se va a romper, aún sabiendo que se romperá tarde o temprano. Es como utilizar palabras que hacen daño, y que sabes por experiencia que tienen efecto boomerang y vuelven a ti con el doble de dolor. Es como caminar pisando las zonas desquebrajadas de un río helado, observando como poco a poco se va desquebrajando más y más hasta llegar al punto de romperse. Somos como fichas de dominó en cadena: si te empujo vas a caer y lo sabes de sobra. Soy como la pieza perdida de aquel puzzle al que tanto tiempo le has dedicado y la cuál no va a aparecer por ahora. Los mecanismos que llevas por dentro vinieron defectuosos de fábrica, así que no intentes echarme la culpa de que te fallen a la mínima. Me he caído tantas veces que el asfalto me resulta reconfortable. ¿Sabes? No existe un pegamento lo suficientemente fuerte como para pegar los sueños rotos. Tú limítate a rozar tus labios con mi arrogancia y parte el cielo en dos: una mitad es tuya y la otra para quien tú quieras.

@Sloamadriz.

Sloa.

18 de febrero de 2012

A patadas.


Saben a lo que me refiero cuando hablo de la rabia. La tengo incrustada en las pupilas, pueden notarla cuando les miro fijamente. El sonido es eterno, como el frío después de que se acabaran las sonrisas. Como los graves de un saxo justo antes de que salga el Sol, o como las huellas que dejó tras haber destrozado todo. Todo va mal, todo va mal si no lo escribo con intenciones de que mejore. Pero no, nada en este mundo mejora sin hacer nada porque mejore. Y así va el rollo, tú te caes y yo me caigo. Tú sonríes y yo sonrío. Tú te vas y yo sigo sonriendo porque no me queda otra. He aprendido que siempre hay que luchar por uno mismo, porque nadie va a luchar por lo tuyo, y mucho menos por tus problemas. Porque si de verdad tienes problemas no te dedicas a ir contándolos, porque no son cosas de las cuales estés orgulloso.
Y es que tú no ves el mundo girar, sabes que está girando. No ves como cambia, ves las consecuencias de sus cambios. Y respecto a otras cosas... todo es más difícil desde que te marchaste. Pero, ¿sabes? si se nos cae el cielo a los pies a patadas lo levantamos.

Sloa.

5 de febrero de 2012

Apagar en caso de nostalgia


Puedo notar el frío de la calle, las puertas de los coches abriéndose y cerrándose en un corto periodo de tiempo. Puedo escuchar el sonido de los neumáticos en contacto con la carretera y notar los faros alumbrando, haciéndole competencia a las farolas. Pero no, ya no se escucha nada excepto el golpear de mis dedos contra la pantalla. Silencio… sólo existe silencio. No puedo dejar de pensarlo. Aún tengo el sonido de sus tacones metido en la cabeza, al igual que su manera de sonreírle a mis malas de decir las cosas.
Recuerdo haberle dado más de uno y de dos disgustos, también haberme metido en mierdas y haber cambiado a peor. Yo, que mentí, me superé en todo lo malo, hice que se alejara y volví a querer cerca su calor. Yo, que pensé en psicólogos en más de una ocasión, pero por suerte todo lo que escribo me salvó de aquello. Yo, que he llegado a pensar en ti antes que en mi propio bienestar… Pero las cosas cambian. Déjame que aprenda a volar entre tus sábanas hasta que amanezca y el Sol nos avise que es hora de acostarnos. Vivir al revés que todo el mundo puede llegar a ser agotador si te lo tomas en serio. No te imaginas las noches que me he pasado en vela pensándote, sonriéndote y teniéndote en mi cabeza mientras tú dormías y soñabas con cualquier cosa que no tuviera que ver conmigo. Mírame, no soy lo que quiero ser y en el fondo me duele tener que admitirlo. Nadie es lo que parece, y tú sabes por experiencia que la fachada de una persona suele ser lo contrario a su interior.
Me gustaría que te pararas a leerme algún día y pudieras notar en cada frase que he cambiado, o que al menos lo estoy intentando. El sangrar en las canciones o el llorar en estos párrafos me compensa el haber gritado en silencio tantas madrugadas por ti. Sé que te da igual el dónde y el por qué, con tal de estar con la persona a la que quieres. Los lunes no eran tan malos porque matabas las malas formas de empezar la semana con el primer beso de la tarde. Y es que sé que en el fondo me echaste de menos, y yo echo de menos que me echaras de menos, pero era imposible alargarlo más. Lo nuestro fue un bucle sin fin. A pesar de eso y del daño, sigo sintiendo lástima porque acabara cada vez que veo las fotos en las que sonreíamos felicidad. Yo respiraba sobre tus labios, tú te limitabas a hacerme sentir de manera que me distrajera de todo mi alrededor. Al menos ahora sabemos por experiencia que nada dura para siempre, aunque te empeñes en lo contrario. Pero, ¿sabes la diferencia? Esto está escrito desde el corazón, apenas hay rastro de angustia. Es un progreso, lo sé.
Dale al interruptor. ¿Qué a cuál? Al que dice ‘’Apagar en caso de nostalgia’’.

Foto: Nacho Sizle.

Sloa.

30 de enero de 2012

In the heart


Ya no dibujo corazones pensando en sus palabras, ya no dibujo corazones en folios soñando con que vuelva… ya no dibujo corazones. Aún recuerdo el calor de sus párpados refugiándome del frío del invierno, ese mismo frío que siento ahora y del que no puedo escapar tan fácilmente. Me encerré en una jaula en la que sólo existían su sonrisa y las formas exactas para hacer que saliese a todas horas. No le prestaba tanta atención a los colores anaranjados y rojizos de los amaneceres como ahora, o a la paz que crea el sonido de una gota de agua al caer en el asfalto. Sí… en el asfalto en el que tantas veces he caído y el cual me ha visto levantarme otras tantas. Tampoco me importaba si la Luna estaba llena todas las noches porque yo sí lo estaba. Pero un ‘’Siempre’’ nunca durará por muchas veces que lo repitamos con intenciones de convencernos. He aprendido que las personas que realmente son importantes no permanecen en la memoria, sino en el corazón. También he aprendido que siempre hay que luchar por uno mismo y que nadie va a llorar contigo con la misma intensidad con la que tú lo haces. Que la vida tarde o temprano te quita lo que te da y que lo mágico que hace que podamos soñar despiertos suele ser algo efímero.
¿Sabes? Yo sí conseguí volar con los pies pegados al suelo gracias a la confianza de sus labios y al compromiso de su mirada. Porque un ‘’Nosotros’’ no es algo que dure, pero el intentarlo siempre será eterno, como el sonido de las teclas de un piano o como las notas graves de un saxofón. Yo subí arriba para observar como todo se quedaba pequeño a cada paso que dábamos con las manos entrelazadas. Arriba, donde sólo importaba la impotencia de ver pasar el tiempo rápido frente a mis ojos. Pero ahora estoy abajo, odiándome a momentos y recordándome todo aquello que hicimos mal para que yo acabara así. Porque la nostalgia crea impotencia, la impotencia crea angustia y la angustia te lleva a un estado de locura momentáneo. Todos podemos ser felices a nuestra forma, pero el problema viene de no saber lo que es exactamente la felicidad sin el refugio de sus ojos.
¿Sabes? Hace tiempo que no me levanto sonriendo. Por favor, mira las estrellas, sé que tú también echas de menos cosas y que tú también me echaste de menos en su momento, como yo a ti. Antes mataba por los labios que me hacían feliz, pero ahora mato por los labios que me quiten la nostalgia.



Fotografía: Cris Medina.

Sloa.

7 de enero de 2012

Grabado a fuego


Sé quién fui y quién fuiste cuando te tenía a mi lado, pero me parece penoso no saber quién soy ahora. Porque ya sé que somos de mundos diferentes. Yo necesito mis cigarrillos, mi música y mis tonterías diarias, pero tú… ¿Tú qué necesitas? Ni siquiera lo sé… ni siquiera tú lo sabes. Ya sabes que te encadenaría a mis sentimientos y tiraría las llaves en medio del Océano Atlántico… lástima que lo hiciera, sí, pero a mis recuerdos. Acomodarse en corazones ajenos para desordenar todo no está bien visto por la mayoría, pero tú, con esa sonrisa inocente viniste a inundar mi equilibrio de un kaos, un kaos del cual yo era consciente y permití. Ahora sabes que todo terminó y es triste, triste si nos paramos a recordar cada vez que respiramos con los ojos cerrados pensando que sería eterno. Yo al menos sí lo pensé. Todo fue tan real, tan detallado y con tanta nitidez…
-Nuestra relación no existía.- me dijo.
-Yo sé que sí existió. Y tú también, aunque de una manera u otra en el fondo duela.- le contesté.
Por qué le iba a doler, claro. Está grabado a fuego.